La aromaterapia consiste en la utilización de substancias naturales
olorosas, llamadas aceites esenciales, extraídas de plantas salvajes o
cultivadas, si bien las primeras son preferibles ya que dan un producto más
activo y equilibrado. La mayoría de las plantas pierden parte de sus
principios naturales al ser cultivadas. La rosa de las floristerías, por
ejemplo, ya no tiene el perfume que le daba tanto atractivo y en el que
radicaba más de la mitad de su virtud curativa. Pese a ello, los aceites
extraídos de plantas cultivadas son aceptables, siempre que hayan crecido en
un entorno adecuado y no hayan sido sometidas a manipulaciones antinaturales.
Los aceites esenciales pueden proceder de muchas plantas, así
como de diferentes partes de las plantas. Un gran número de los usados en
aromaterapia proceden de plantas utilizadas también para la alimentación, como
la angélica, la albahaca, la mejorana y la menta; pero las partes que se
utilizan para curar pueden ser distintas, como las raíces de la angélica, las
flores de la lavanda y las hojas del romero. De las especias también se
extraen aceites – de las semillas de anís y de la alcaravea, de los capullos y
las hojas del clavero, de la corteza del árbol de la canela y de los rizomas
del jengibre. Las frutas y las hortalizas producen asimismo aceites esenciales
– por ejemplo, el limón, la mandarina, la zanahoria y el apio.
La naranja es por sí sola una farmacia completa, para el aromaterapeuta: el
aceite esencial de bergamota se extrae de la piel de la naranja del mismo
nombre; el aceite de neroli de las flores del naranjo amargo; la esencia de
naranja, de la piel de la naranja dulce; y el petitgrain de las hojas y los
frutos, todavía en agraz, del naranjo amargo.
Gracias al análisis químico y la cromatografía se pudo saber
que todos los aceites son complejos: todos ellos se componen de gran número de
elementos orgánicos, que se unen equilibradamente para formar compuestos
poseedores de un abanico muy amplio de propiedades curativas y olfatorias.
Para extraer los aceites esenciales sólo existen dos métodos: destilación por
corriente de vapor y estrujamiento. Otros métodos de extracción de aceites
vegetales utilizan los disolventes volátiles y la dilución. El método
utilizado es de gran consecuencia, ya que influye en la calidad y el valor
terapéutico del aceite resultante.
Los aceites esenciales pueden aplicarse sobre la piel mediante un masaje,
añadirse al agua caliente del baño, inhalarse, o entrar a formar parte como
ingrediente de las cataplasmas y compresas de plantas medicinales. Ninguno de
ellos debe ser ingerido, pero podemos aprovechar internamente sus propiedades,
comiendo la planta misma. Son contados los aceites esenciales que se utilizan
en estado puro; normalmente se mezclan con un aceite vehicular, como el de
almendra, de soja, o de germen de trigo.
os aceites vehiculares no se evaporan enseguida cuando son expuestos al aire
libre, como sucede con los esenciales o volátiles, y a su vez son beneficiosos
ya que, entre otras cosas, aportan yodina y vitamina E y actúan también como
factores de equilibrio y estabilización. Las proporciones en que se mezclan
con los aceites esenciales varían un poco pero se entiende como 2-3 gotas de
aceite esencial por cada cucharada de las de postre (5ml) de aceite vehicular
para uso corporal, y 1 gota de aceite esencial por cada cucharada de las de
postre (5ml) de aceite vehicular para uso facial.
BIBLIOGRAFÍA:
- Ryman Daniéle: Aromaterapia, Editorial Kairós S.A., 1994