El destino está en tus manos:
Hace mucho tiempo en Japón, había un general que llevaba sus tropas
a pelear contra un ejercito enemigo diez veces mas grandes que el
suyo, paró para rezar ante un pequeño altar a la vera del camino.
Se dió vuelta ... miró a sus soldados y dijo... Voy a usar esta
moneda para predecir nuestro destino. Si sale cara, ganamos, si sale
seca perdemos. Arroja con fuerza la moneda al aire y grita !!
Nuestro destino esta en mano de los dioses !!! la moneda cae... Ey ,
grita un soldado... es cara... vamos a ganar...si !!! exclama otro,
es cara vamos a ganar..si ... si, los aplastaremos...
La batalla comenzó y tal cual como se predijo, el ejercito más
pequeños derrotó al más grande.
El ayudante del general, tranquilo después de haber ganado esa
batalla le dice....Nadie puede cambiar el destino de los dioses- El
general le responde ...de verdad?
Y al mismo tiempo saca de su bolsillo la moneda... los dos lados
eran cara.
Ante el cielo somos todos iguales, no ayuda a nadie en particular,
el único que puede ayudarse es uno mismo...
Voto de silencio:
Cuatro personas hicieron un pacto, meditaran en silencio
durante siete días , durante los cuales ninguno debía pronunciar una
palabra...
Entrada la noche del primer día, la única vela empezó a vacilar...
OH.. no.. la vela está por apagarse –dijo uno de ellos... recuerda
que no debemos hablar ...dijo otro..
Oigan... porque se la pasan hablando...Y el último les dice... ja ja
Soy el único que no dijo nada !!!!
Cuándo uno señala las faltas de los otros, suele olvidar que puede
ser culpable del mismo error...
Vasijas de agua:
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que
colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los
hombros.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era
perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie
desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la
vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la
vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía
perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre
vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y
se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que
se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador así,
diciéndole:
"Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis
grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la
mitad del valor que deberías recibir."
El aguador, le dijo compasivamente: "Cuando regresemos a la casa
quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del
camino."
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a
lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final,
solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces "¿Te diste cuenta de que las flores solo
crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y
quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a
todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has
regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar
el altar de mi Maestro. Si no
fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera
sido posible crear esta belleza."
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas
agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de
aprovechar las grietas para obtener buenos resultados en la vida .
El florero de porcelana:
El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un
monasterio Zen. Cierto día, el Guardián murió y fue preciso
substituirlo. El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para
escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.
- Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que
lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo. Terminado su
corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima
estaba un florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa
roja que lo decoraba. - Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-.
Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que
veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura
y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál
sería el enigma?
Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar
el "problema", hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al
maestro ,y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo
tiró al suelo, destruyéndolo.
- Al fin alguien que lo hizo !!! - exclamó el Gran Maestro- Empezaba
a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años !!,
Usted es el nuevo guardián. Al volver a su lugar el alumno, el Gran
Maestro explicó: Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante
de un "problema". No importa cuán bello y fascinante sea un problema,
tiene que ser eliminado. Un problema es un problema; puede ser un
florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido,
un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en
recorrerlo porque nos trae confort... "Solo existe una manera de
lidiar con un problema": atacándolo de frente. En esas horas, no se
puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinante que
cualquier conflicto acarrea consigo. Recuerda que un problema, es un
problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si
al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN PROBLEMA".
Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo
que vale la pena en la vida. No huyas de él ... acaba con él.
Fuente:
www.bambuzen.com |