La
enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia.
La palabra demencia se aplica a un deterioro de las habilidades
intelectuales adquiridas como la memoria, la orientación, el
pensamiento abstracto y las alteraciones del comportamiento. Esta
enfermedad constituye la más común de las demencias.
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Es importante que cualquier problema de
memoria se investigue, ya que puede ser una señal de alerta
de enfermedades como son: la depresión, infecciones, anemia,
deficiencias nutricionales, deshidratación, enfermedades de
la tiroides, entre otras. |
La
primera regla para abordar problemas de memoria y de
comportamiento en una persona anciana es, «no prejuzgar sin
investigar». La frase «es normal para su edad», es
infundada y peligrosa.

La
enfermedad de Alzheimer, es degenerativa y progresiva que afecta
al cerebro y provoca la pérdida de la memoria, dificulta el
razonamiento y el desempeñar tareas cotidianas, hay disminución
del sentido crítico, desorientación en tiempo y espacio, cambios
de personalidad y dificultades en el aprendizaje, en la
comunicación y en el pensamiento así como alteraciones del
comportamiento. Puede manifestarse a partir de los 40 años de
edad, intensificándose en forma exponencial a partir de los 60
años.
En
México, Estados Unidos y otros países del mundo, el 80% de los
pacientes son tratados en sus hogares, lo que demuestra la
importancia de orientar a la familia en cuestiones relativas a los
cuidados de los enfermos.

Debido a que es una enfermedad crónica de evolución lenta (que
puede durar hasta 20 años), y tomando en cuenta que en las fases
avanzadas el paciente se vuelve completamente dependiente, incapaz
de alimentarse por sí solo, bañarse o vestirse, el impacto
económico sobre la sociedad es considerable. Es por estos
problemas que la enfermedad de Alzheimer traspasa las fronteras de
la medicina, para convertirse en un problema de orden
socio-económico, con una enorme repercusión en el núcleo familiar.
Se
calcula que para el año 2025, habrá en el mundo 1,135 millones de
personas mayores de 60 años, de las cuales, 34 millones padecerán
algún tipo de demencia 1. La enfermedad de Alzheimer es una
enfermedad hasta este momento incurable, de origen desconocido y
cuya prevalencia aumenta dramáticamente con la edad.
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Ya que la enfermedad de Alzheimer no sólo
afecta a quien la padece, sino también a su familia, es
importante que ésta le haga al médico preguntas como: ¿Se
trata de un diagnóstico definitivo?, ¿Es una hipótesis
diagnóstica muy probable?, ¿Fueron agotados todos los
métodos diagnósticos?, ¿Puede existir alguna otra
posibilidad diagnóstica?. Las respuestas a estas preguntas
determinarán una proyección bastante aproximada de la
realidad futura, por lo que se tienen dos
caminos: continuar la investigación o
delinear el futuro en la convivencia con un enfermo de
Alzheimer.
Una vez establecido el diagnóstico se deberá planificar, es
decir, adaptar lo cotidiano para convivir con la persona del
modo más seguro posible, creando una atmósfera favorable y
terapéutica. |

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